Esta es la primera entrega de una trilogía de posts dedicados a las barricas de roble que se usan para la elaboración de vinos con crianza. Una serie de artículos en dónde podremos encontrar información interesante sobre el papel fundamental que tienen las barricas de roble en la elaboración de vinos para guarda, veremos las partes que la componen, los tipos de barrica que se usan por el tipo de roble o sus diversos formatos, los grados de tostado de la madera y varios datos que nos ayudarán a conocer más a este compañero inseparable del vino criado y que a veces no le damos la importancia que debemos, porque las barricas según sean, aportan aromas, sabores y taninos, recordemos que el roble es la única madera que posee la capacidad de la impermeabilidad con gases y líquidos, lo que la convierte en un material ideal para la crianza de vinos, pero no todo lo que brilla es oro, un estudio reciente, científicos en Italia han podido demostrar que las barricas también son causantes del TCA o tricloroanisol, más conocida como la enfermedad del corcho, sí! así es, toda la culpa ya no es del corcho, además, sin las barricas de roble no sería posible obtener un vino con crianza decente, es por eso que vamos a profundizar en próximas publicaciones más sobre este tema, empezamos con las Partes de una barrica así conoceremos la estructura de este noble envase así como lo hicimos con las partes de una botella de vino en el post Botellas, la belleza no solo está en el interior que con un simple gráfico, como no podría ser de otra manera, identificaremos rápidamente cada una de las partes que las componen. Las barricas están compuestas de las tapas, las duelas que si es roble francés esta oscilan entre 24 a 27 mm y si es de roble americanos entre 26 y 28 mm de ancho, el tapón que puede ser bien de madera o polímeros de silicona alimentaria y los cinchos de metal para asegurar una dilatación máxima del roble, básicamente solo eso, vamos a ver la infografía para saber de que partes se compone una barrica bordelesa estándar (225 litros) una de los envases más usados para la crianza del vino.

 

Una vez conocidas las partes de una barrica podremos seleccionar la que queramos para nuestros vinos, por ejemplo, podemos escoger una de roble francés o americano o mixta, normalmente se usan duelas de roble americano y tapas de roble francés o viceversa según las preferencias del enólogo, luego elegiremos el grado de tostado y una vez hecha esta selección decidiremos el tiempo que pasará nuestro vino en el «cajón», pero esa ya es harina de otro costal, o debería decir… ¿Vino de otra barrica?